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Lo primero y lo más importante es que los adultos necesiten centrar su atención en la vida de los niños durante este período que sigue a los horrorosos sucesos recién ocurridos. Hay mucho que los adultos pueden hacer para ayudar a nuestros niños y jóvenes a comprender que aunque nuestro país ha sufrido viles actos de terror, somos un pueblo fuerte que se ha unido para que no quepa la menor duda de que triunfaremos en la lucha por la libertad.
Además de los niños y los jóvenes en cuya vida han tenido un impacto directo los ataques terroristas, la mayoría de los niños y adolescentes han observado por televisión e Internet imágenes espantosas de la destrucción. Están leyendo los periódicos y vienen oyendo crónicas por la radio en las que se relatan casos de graves pérdidas de vida. También, los adultos de su vida, quienes vienen observando de cerca estos acontecimientos, ejercerán una influencia subconsciente sobre estos jóvenes.
Al comenzar a dedicarse los adultos a atender a las necesidades de los niños y adolescentes que tienen a su cargo durante este período posterior a los ataques terroristas, es conveniente tener en cuenta los aspectos siguientes:
Los adultos necesitan considerar qué impacto tienen en sus hijos sus propias reacciones. Creando un ambiente tranquilo y relajado en su casa por medio de su propio comportamiento, los adultos pueden ayudar a sus hijos a sentirse seguros. Esto tal vez no sea posible para todas las familias, en particular, para aquellas que han sido afectadas de manera directa. Si los niños o los jóvenes se han mostrado ansiosos o afligidos, los adultos deben dedicar un tiempo a explicarles qué es lo que están sintiendo y por qué.
Es muy importante detenerse para escuchar y hablar con los niños y los adolescentes. Muchos jóvenes habrán observado por televisión imágenes que les inducirán a hacer preguntas. Ellos seguirán oyendo hablar de estos sucesos a lo largo de los próximos días también y se les recordará de las imágenes a través de los medios de comunicación y durante su vida cotidiana, de modo que es importante mantener abiertas las líneas de comunicación con ellos.
Al hablar con los jóvenes, los adultos pueden y deben tratar de reafirmar que están haciendo todo lo posible para garantizar la seguridad de los niños y adolescentes, y explicarles que los hechos ocurridos tuvieron lugar en edificios que son símbolos para el mundo exterior o forman parte de nuestro sistema de defensa nacional. Hay que asegurarles que su casa y sus escuelas están a salvo.
Es importante también ayudar a los niños a separar la realidad de la ficción. Los adultos deben tratar de comentar los hechos comprobados con los niños y los adolescentes, y ayudar a evitar la especulación, la exageración y los estereotipos de los grupos de personas.
Desde el día de la tragedia, han ocurrido incidentes en los que jóvenes de origen medio oriental han sido amenazados u hostigados. Esta es una excelente oportunidad de ayudar a los niños a comprender que la mayoría de los individuos originarios de otros países son buenas personas quienes viven en los Estados Unidos y aman este país tanto como lo aman y se debe juzgar a las personas en forma individual.
Los adultos también pueden comentar con los niños que los actos de violencia, el odio y el terrorismo carecen de todo sentido. Pueden explicar que nuestro país está compromido a la protección de la libertad, la oportunidad y la seguridad de las personas del mundo entero. Usted puede señalar los actos de valentía y bondad de las personas que ya han hecho mucho por ayudar a las víctimas, y reafirmar que nuestro país triunfará.
Aunque usted ya habrá oído estas sugerencias muchas veces, conviene repetirlas aquí: si usted está en casa con un niño o una niña, usted debe tomar medidas especiales para limitar el tiempo que él o ella se dedica a ver la televisión, a oír la radio y a estar conectado con Internet para evitar una exposición excesiva a las imágenes de los estragos y la destrucción. Considere, más bien, actividades que pueda hacer junto con su hijo o hija. Limítese a ver la televisión cuando sus hijos no están con usted.
Los adultos también necesitan dar alta prioridad a la observación de los niños y los jóvenes que tienen en su vida, y tratar de comprender su comportamiento. Los niños pueden manifestar cambios emocionales y de comportamiento, incluida la mala conducta, el insomnio, las pesadillas y la ansiedad general. Estos son indicios para los padres de que se requiere reconfortarlos y darles atención.
Si la familia tiene una fe fuerte, ésta es una oportunidad de hablar acerca de esa fe con los niños y de ayudarles a relacionar lo que ha ocurrido con esas lecciones y creencias. También es una buena ocasión de rezar por todas las familias que han sido afectadas por la destrucción y la pérdida de vida.
También puede ser que los niños y los adolescentes estén teniendo dificultades para comprender el carácter inmoral de los ataques terroristas. Para los adultos, ésta es una oportunidad de ayudar a los niños a comprender la presencia del bien y el mal en el mundo y de comentar las preocupaciones de los jóvenes por un futuro de moralidad y seguridad.
La gama de reacciones que tendrán los niños y los adolescentes abarcará de todo y también se manifestará gran diversidad de emociones. Los adultos necesitan ser tolerantes de esa conducta y necesitan explicarles que no está mal que se aflijan o se sientan molestos.
Si su hijo quiere apegarse a usted mucho más de lo normal, por ejemplo, dormir en su cama o acompañarlo en todos sus mandados, está bien que usted efectúe cambios en su rutina y contacto normales, pero desde el mismo principio debe hacerle comprender con claridad que ésta es una situación especial y usted debe negociar con él o ella para que todo vuelva a la normalidad lo antes posible.
Los adultos necesitan considerar cómo los sucesos pueden ser pertinentes para ellos en sus actividades cotidianas. Por ejemplo, si usted viaja a menudo por avión o trabaja en un edificio alto, puede ser que su hijo pequeño no quiera separarse de usted. Es importante apartar un tiempo para hablar y ayudar a sus hijos a sentirse seguros sobre las separaciones físicas y entender las actividades y la rutina de usted.
Los niños o los adolescentes quizás tarden en dar muestras de estrés, tensión nerviosa, o ansiedad, de modo que los adultos de su vida necesitan estar muy sintonizados o sensibles a posibles cambios en su comportamiento. Dentro de una misma familia, puede haber diferentes reacciones de cada uno de los hijos. Los adolescentes, en particular, pueden exhibir conducta imprudente durante el período que sigue a estos ataques.
Finalmente, puede ser útil intentar hacer que sus hijos se interesen mucho por actividades en las que ellos pueden ofrecer ayuda constructiva a las víctimas de la violencia. Con los niños pequeños, puede ser conveniente enviar dibujos o tarjetas. Si su hijo o hija es adolescente, tal vez quiera donar sangre o ofrecerse como voluntario en una organización de la comunidad que presta ayuda a los damnificados de los ataques terroristas.
Si usted considera que necesita asistencia profesional para satisfacer las necesidades de un niño o adolescente que usted tiene a su cargo, existen varios recursos a su disposición. Hay excelentes organizaciones de salud mental estatales y de condado en muchas partes del país. Las escuelas, las organizaciones basadas en la comunidad y las instituciones religiosas que se encuentran en su respectiva comunidad pueden ayudar con la orientación y el asesoramiento o referirle a los servicios más indicados para usted.
Nuestros aliados del ámbito mundial se están uniendo a nosotros en la lucha que enfrenta este país entre el bien y el mal. Con la ayuda de adultos sensibles, nuestros hijos pueden lograr comprender que el bien triunfará, y nuestros adultos deben saber que su gobierno está con ellos para ayudarles a atender sus necesidades.
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